Consejos para mi refaccionaria

¿Por qué siempre me falta la pieza que me piden?

¿Por qué siempre me falta la pieza que me piden?
Grupo Morsa de México

Tener mucha mercancía no garantiza que puedas responder cuando el cliente llega con una urgencia.

El teléfono suena y el cliente tiene el vehículo detenido. Te da la marca, el modelo, el año y la pieza que necesita. Buscas en el sistema, preguntas en el mostrador, revisas el anaquel y terminas dándole la respuesta que menos quieres dar: “no la tengo”.

Lo frustrante es que la refaccionaria sí está llena de producto. Acabas de surtir, tienes dinero invertido en inventario y hay cajas ocupando espacio por todos lados. Aun así, la pieza que hoy podía convertirse en venta no está disponible.

Eso pasa más de lo que parece. El problema muchas veces no es que falte inventario, sino que el dinero está metido en otras piezas: aplicaciones que ya no se mueven igual, compras hechas por costumbre o mercancía que llegó por una promoción y sigue esperando cliente.

Cuando la urgencia llega, normalmente intentas salvar la venta buscando con otro proveedor, pagando un envío extra o mandando a alguien por la pieza. A veces funciona, pero también consume tiempo y puede dejar el pedido tan apretado que casi no vale la pena. Si sucede de vez en cuando, es parte del negocio. Si ocurre todas las semanas con las mismas aplicaciones, ya es una señal de que algo debe ajustarse.

También están las piezas que el cliente pregunta, no tienes y nadie anota. Al día siguiente sucede otra urgencia y el dato anterior ya se olvidó. Así se pueden perder varias ventas de la misma familia sin que nadie alcance a ver el patrón.

Cada “no la tengo” puede venir de un problema distinto

No conviene tratar todos los faltantes de la misma manera. Hay piezas que sí deberías manejar porque te las piden con frecuencia. Otras son solicitudes aisladas que sería caro tener siempre en existencia. También hay ventas que se pierden no porque falte la pieza, sino porque no se encontró bien, no se conocía la aplicación correcta o nadie revisó si había otra opción disponible.

La pieza se vendió, pero no se volvió a surtir

Hay productos que tienen salida, pero la reposición llega tarde. Se vende la última pieza, pasan varios días antes de hacer el pedido y justo en ese espacio aparece otra solicitud. Ahí no falta demanda; falta una forma más clara de saber qué debe volver a comprarse y cuándo.

La estás buscando con una referencia incompleta

A veces el cliente no llega con el número de parte. Dice “es para un Versa”, “es la del lado derecho” o “es la que trae el conector diferente”. Si el mostrador no tiene suficientes datos, equivalencias o apoyo para identificarla, una pieza disponible puede parecer una pieza inexistente.

El parque vehicular de tu zona ya cambió

Las aplicaciones que se movían hace tres o cuatro años no necesariamente son las mismas de hoy. Empiezan a llegar más vehículos de ciertas marcas y modelos, pero la compra sigue repitiendo lo de siempre. Poco a poco el inventario se queda fuerte en lo conocido y débil en lo que el cliente empezó a pedir recientemente.

Tienes demasiado de lo que casi no sale

Una compra grande puede parecer buena por el precio, pero deja de serlo cuando la mercancía tarda meses en venderse. Mientras esas piezas ocupan anaquel y dinero, puede faltar presupuesto para reponer lo que sí tiene salida cada semana.

Perder la pieza puede hacerte perder más que una venta

Cuando el cliente tiene un vehículo detenido, rara vez puede esperar demasiado. Si no encuentra la pieza contigo, llama al siguiente proveedor. Ese día no solo se lleva la venta principal; también puede comprar ahí el complemento, el líquido, el rodamiento o cualquier otra cosa que necesitaba para terminar el trabajo.

Si la situación se repite, el cliente empieza a cambiar de hábito. En lugar de marcarte primero, te deja como segunda o tercera opción. La disponibilidad no se mide únicamente por cuánto producto tienes, sino por cuántas veces puedes resolver lo que realmente te están pidiendo.

Registra durante siete días lo que no pudiste atender

La memoria del mostrador engaña. Al final de la semana todos recuerdan una o dos urgencias, pero se pierden muchas solicitudes pequeñas que juntas pueden mostrar una oportunidad. Durante siete días anota cada pieza que te pidieron y no pudiste vender.

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Qué te dice esa lista

Si la misma pieza o familia aparece varias veces: ya no es una urgencia aislada. Revisa si conviene incorporarla o aumentar su reposición.

Si la tenías, pero se agotó antes de volver a pedir: el problema está en cuándo vuelves a pedir o en el tiempo que tardas en hacer el pedido.

Si no lograste identificarla: necesitas mejorar la información que solicita el mostrador, las equivalencias o el apoyo para buscar aplicaciones.

Si aparece una sola vez y es una pieza costosa o muy especial: quizá no conviene tenerla en anaquel, pero sí contar con una forma rápida y confiable de conseguirla.

Con la lista en la mano, separa primero lo que se repitió. Esas son las ventas que merecen atención antes de aumentar inventario de manera general. Después revisa los faltantes de productos que sí manejas: cuánto tardaste en reponerlos, quién detectó que se habían acabado y en qué momento se hizo el pedido.

También conviene revisar las piezas que no se pudieron identificar. Muchas ventas se recuperan haciendo mejores preguntas: versión del vehículo, motor, lado, medidas, tipo de conector o muestra física. Una búsqueda más completa puede evitar comprar inventario de más y, al mismo tiempo, ayudar a encontrar lo que el cliente realmente necesita.

En Grupo Morsa buscamos darte más opciones para responder cuando llega la urgencia. Con Morsa Click puedes consultar disponibilidad y generar pedidos con mayor agilidad. Sumado al acompañamiento de nuestro equipo y a un portafolio amplio, esto te ayuda a resolver más solicitudes sin tener que cargar en tu anaquel todas las piezas que existen.

Un inventario sano no es el que tiene más cajas. Es el que te permite encontrar y reponer lo que tu cliente pide, sin dejar buena parte de tu dinero detenido en piezas que no salen.

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